Una tradición mu antigua que se siguió manteniendo en la corte española durante los siglos XVI y XVII, era que ningún caballo que hubiera sido montado por el Rey podía ser montado por nadie más, por lo que algunos ejemplares sólo fueron montados pocas veces o tan solo una vez en su vida.
Como dato curioso, cuando las reinas querían ir de caza o dar un paseo a caballo, debían montar saltando desde el estribo de una carroza hacia el caballo y ésto era muy peligroso, porque podían hacerse daño o incluso caer. Tenían que saltar desde ahí porque nadie podía ayudarlas, ya que no se les podía tocar, según estaba establecido en el protocolo. Sólo el Rey tenía ese privilegio y podá tocar a "su reina".
Cuando alguna Reina sufría un accidente montando a caballo, ayudarla era extremadamente dificil. Esto era debido a la rigidez del protocolo, que consideraba un sacrilegio el que personas normales tocaran a la reina, siendo una gran dificultad socorrerla sin poder ni tan siquiera rozarla. Difícil de imaginar si tuvieran que hacerles el 'boca a boca' por ahogamiento en el estanque de palacio.
Estas normas de Protocolo me parecen demasiado excesivas ya que me creo desbordado el hecho de no poder tocar o incluso rozar para ayudarla o como muestra de saludo con un apreton de manos por ejemplo. Es cierto que deben existir normas de Protocolo que corrigan ésto, pero para mi parecer me parece realmente absurdo.
Aquí os dejo un enlace sobre el abrazo de Michelle Obama dió a la Reina Isabel II y que a todos dejó con la boca abierta.
Vosotros, ¿ qué opinais?

Me parece que hoy en día ese tipò de tradiciones distan mucho de la realidad actual. Creo que no poder tocar a la reina aunque solo sea el brazo a la hora del saludo es una manera muy fría de dirigirsse a los demás, aunque también creo que lo hacen para mantener esa imagen de reina, de persona única y relevante. De todas formas supongo que lo haría porque siente cierta confianza con ella, además es una buena forma de romper la tensión del moemnto.
ResponderEliminarOpino que que un poco de cercanía a la hora de recibir a los presidentes o jefes de estado de otros países no estaría de más, pues ostentan el mismo cargo que ella aunque evidentemente, no lleven tanto tiempo al frente de su país.